VOCES Y ECOS – La doctrina del proscrito

Filed under Bicentenario de Duarte

http://elnacional.com.do – Sección Opiniones – 5 enero del 2013 – Escrito por Rafael Peralta Romero (rafaelperaltar@hotmail.com)

Juan Pablo Duarte no es un hombre del pasado que soñó con una patria libre. No es un óleo colgado sobre la pared de una oficina pública. Tampoco es un trozo de bronce trabajado por un escultor. Duarte es una doctrina política plena de vigencia y buen sentido. Son de valor actual sus ideas sobre nación, soberanía y del bienestar del pueblo.

La República Dominicana conmemora este 2013 los doscientos años del nacimiento de Duarte, figura principal de nuestra Independencia, la que se proclamó el 27 de febrero de 1844 para separarnos de Haití, país que invadió nuestro territorio en 1822, tras el primer intento separatista, aquella vez frente a España.

Hay quienes encuentran tanta actualidad en los dichos de Duarte, que hasta dudan que algunas frases de su ideario hayan sido expresadas por él. Así es la permanencia de las ideas duartianas. El énfasis se ha puesto en su imagen y todos asociamos la efigie de aquel hombre de melena rubia, precozmente envejecido, con el fundador de la República.

Pero más que un ícono, más que un apóstol, más que un Cristo, más que un patricio, Duarte es una doctrina revolucionaria aplicable a todos los aspectos del quehacer público nacional. Ante todo para infundir decencia en nuestra vida política. El decoro es una de las más sentidas carencias del ejercicio político dominicano.

El bicentenario podrá servir para muchas cosas. Por ejemplo, la mejoría del estatus económico de algunos, gracias al presupuesto destinado a las celebraciones. ¿Qué pasará con las ideas políticas de Duarte? A lo mejor el programa de divulgación contribuya al conocimiento de lo más importante del padre de la Patria: su pensamiento.

Con frecuencia se oye decir que la política es una actividad sucia. Duarte, en cambio, consideraba que es la ciencia más pura después de la filosofía y la “más digna de ocupar las inteligencias nobles”. Entonces, ¿quién hace de la política un muladar? Los políticos que se apropian descaradamente de los fondos públicos y traicionan la confianza del pueblo.

Malversar recursos públicos o destinarlos a obras que sirven de poco al pueblo es una traición. En el pensar de Duarte no escarmentar a los “traidores como se debe” conlleva que “los buenos dominicanos sean víctimas de sus maquinaciones”. Y ahí está la razón por la que impera tanto desorden y corrupción en la vida dominicana.

El pensamiento duartiano es un proscrito. Primero lo fue él, cuando recién fundada la República, el presidente Pedro Santana lo expulsó del país. Comenzaba el predominio de las ideas conservadoras que han prevalecido hasta ahora. Es de rigor que esto cambie para bien. Tiempo es de traer la doctrina del proscrito.