El Opus Dei y la “Evangelización” del Estado dominicano

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http://www.acento.com.do – L’OSSERVATORE ROMINICANO – 01 DE ENERO DEL 2013 – Guido Riggio

(La Masonería y la Iglesia VII)

La permanencia histórica de la Iglesia católica se explica por su alianza con el Estado y no por obra del Espíritu Santo como afirman burlonamente

La Iglesia, como dijo el General Santana, trabaja para que haya dos poderes presentes en el Estado dominicano, el suyo ilegal y el civil democrático, lo persiguió en los tiempos de la Independencia y desde entonces ahora. Y lo ha logrado entrometiéndose en todas las instancias de nuestro Estado Laico: la educación, las fuerzas armadas, la justicia, la legislatura…en fin . ha convertido al Estado dominicano en un instrumento evangelizador que la financia y le sirve para imponer su visión del mundo, su alienante ideología.

Hace 1700 años que el emperador Constantino la asimiló en su nómina y desde el siglo VIII hasta el XIX operó independiente como un Estado Monárquico; en 1870 su territorio fue reducido a las ridículas 44 hectáreas del actual Vaticano que opera bajo la batuta absolutista de un poderoso rey y monarca que mantiene sucursales eclesiales internacionales maniobradas por unos funcionarios llamados obispos que permanecen fieles a su propia Constitución, como celosos agentes defensores de su monarca y no de sus conciudadanos.

Desde entonces y hasta hoy la Iglesia se creído dueña de pueblos, conciencias y estados. El poder ha sido su gran obsesión, jamás ha renunciado a su sueño de establecer su Reino Universal, el gobierno de la Iglesia de Cristo sobre la Tierra, su nacionalcatolicismo.

Éste ha sido y es el verdadero pensar y sentir de los fundamentalistas católicos, los que hoy se agrupan en el Opus Dei bajo el postulado de que el Estado y los pueblos deben permanecer obedientes, al servicio de la única Iglesia verdadera

Nuestra historia

El General Santana decía que “El Clero no debe tener ninguna participación en los asuntos del Estado… y calla para no revelar ‘especies’ trascendentales del Clero contra el Pueblo”.

Ya hemos visto cómo los fundamentalistas católicos se esfuerzan por “evangelizar” a los medios, a la derecha, a los empresarios poderosos, a los políticos y a las Altas Cortes de la Justicia Dominicana… todo, dentro de un gran objetivo: Evangelizar al Estado dominicano
Es decir, mantenerlo operando como Estado laico de facto para que, siendo aconfesional, actúe como tal otorgando a la Iglesia privilegios inconstitucionales, como hoy sucede, manteniendo a estos zánganos clericales operando para un Estado extranjero con los dineros del Presupuesto Nacional.

Presentamos aquí un evento histórico ejemplar que marca un temprano enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado dominicano (Santana y el arzobispo Portes, 1853) , nos sirve de muestra para conocer las ambiciones de aquel clero, las mismas ambiciones del clero actual, pero ahora más diplomáticos, maquillados por la pátina de los tiempos modernos, por la experiencia de sus fracasos.

A continuación reproducimos el texto que devela aquel choque de la Iglesia contra el Estado dominicano en la persona de su Presidente Santana el 14 de marzo de 1853, donde el Arzobispo Portes llama “Maldita” a la Constitución Dominicana, negándose a jurar por ella, como agente internacional de los entonces Estados Papales, en manifiesto desprecio a los dominicanos y su dominicanidad, conspirando contra la independencia nacional.

Por demás, en el encuentro narrado por la pluma del historiador Vetilio Alfau Duran queda demostrado el afán de poder de la Iglesia en este delicado proceso de la Independencia Dominicana donde actúa contra el Duarte Masón y el Estado, afán que el sacerdote Sáez trató de minimizar a raíz de una reciente y breve polémica.

Veamos cómo la historia dominicana nos revela el modus operandi de una Iglesia que busca arrebatar el poder a costa de la laicidad del Estado:

De aquí en adelante cito textualmente a los historiadores…

<< Una vez allí, en presencia de los Diputados y Senadores, reunidos en sesión conjunta, de los miembros el gabinete y de otros funcionarios civiles y militares de la nación, se inició la escena que según el Arzobispo Portes había sido ensayada de antemano. No puede ser más fiel la patética acta legislativa de ese día, a la cual atribuyo Félix María del Monte la mayor exactitud. Veamos el citado documento en la parte que nos interesa:

“General Santana: Señor Arzobispo: he llamado a S. Ilma. ante el Congreso Nacional, porque así lo exige el interés público. Los dominicanos señor Arzobispo se alzaron contra los haitianos en 1844 para disfrutar de independencia y sosiego; la Divina Providencia coronó el suceso y los pueblos se reunieron en masa para dictar sus leyes políticas. En 1845, esos mismos pueblos pusieron en práctica el Código de la Restauración francesa. Esas leyes, señor Arzobispo, son las que el Presidente de la República ha jurado ante la Nación, guardar y hacer guardar, cumplir y hacer cumplir. Y, Señor Ilmo. el Presidente está resuelto a hacer ejecutar esas leyes a que los tribunales las guarden y las ejecuten. El país, Señor Ilmo. , está en anarquía porque los poderes se confunden y las consecuencias de esto las soportaremos inmediatamente un corto número de individuos que siempre presenta el pecho a los peligros. Así que lo he llamado a V. para que ante el Congreso Nacional jure la Constitución del Estado.

Monseñor Portes: Señor Presidente: Voy a contestarle a V. en pocas palabras. Yo he jurado guardar la Constitución del Estado; pero sin renunciar a las prerrogativas de mi Iglesia. Yo no juro leyes inicuas.

General Santana: Señor Ilmo.: El pueblo está en la necesidad de darse leyes y no puede consentir dos Poderes en el Estado, porque no puede haberlos.

Monseñor Portes: No, no Señor Presidente: no diga V. eso. Hay dos potestades aquí, la Civil y la Iglesia. Yo soy un enviado de Dios.

General Santana: Señor Arzobispo, repito a S. Ilma. que yo he jurado hacer observar las leyes del país ¿y los Códigos, están en vigor o no, Señores Representantes de la Nación?

Varios Representantes: ¡Si, Señor!

General Santana: Pues bien: con esas leyes se me ha entregado el país, con esas leyes está en relación con otras naciones y sabré hacerlas cumplir. Vosotros sabéis que el Presidente debe observarlas. Él las observará.

Monseñor Portes: ¡No! ¡No! ¡No, Señor Presidente!

Varias voces del pueblo y de la Representación Nacional: ¡Si! ¡Si! ¡Si!

Monseñor Portes: Dirigiéndose a los Representantes: Esta bien; ya veo que esto estaba ensayado.

General Santana: No, se equivoca V. Señor Arzobispo: el Presidente Santana nunca usa tales medios. Y además, no es hoy la Representación Nacional quien va a resolver, sino yo, que soy el depositario de la tranquilidad pública y veo que la República está en anarquía.

Monseñor Portes: Son herejes los que imbuyen a V. en esas ideas.

General Santana: No, Señor Arzobispo, yo procedo por mí; a mí no me influye nadie. Si son herejes son los que no piensan como V. todos seremos herejes; pero V. está en la obligación de jurar la Constitución política del Estado.

Monseñor Portes: No Señor, yo no juro esa Constitución maldita, esa Constitución herética. Me embarcaré primero.

General Santana: Advierta S. Ilma. que yo no soy hombre de la fuerza; yo soy un hombre del pueblo, yo sigo al Pueblo, yo voy con el. Y si el pueblo me dice –vamos a lanzarnos en un despeñadero- ¡yo me lanzo con él!

Varias voces se alzan: ¡Viva el Presidente de la República!

Monseñor Portes: Bueno: embárqueme.

General Santana: No, no Señor Arzobispo, yo no lo embarcaré a V.

Monseñor Portes: Pues yo me iré.

General Santana: (Presentándole un pliego). Bien: Aquí tiene V.

Monseñor Portes: (Tomándolo): ¿Qué es esto? Abriéndolo. Mi Pasaporte corriente, me embarcaré y V. Señor Presidente, tendrá que acordarse de mi

General Santana: Señor Arzobispo: Yo siempre he sido y soy muy religioso, muy católico. El pueblo dominicano lo sabe bien; yo le aprecio a V. mucho como individuo; pero ahora me veo forzado a proceder como Presidente de la República, encargado de guardar la tranquilidad de ella. El Clero amenaza alterarla y es mi deber adoptar una medida que salve el país. Yo siempre he sido el mediador del Clero y del Pueblo. Yo siempre he vencido sus dificultades; ¡y cuantas veces se me ha requerido azuzar contra el orden publico! (Aquí se detuvo el Presidente como evitando revelar especies trascendentales del Clero contra el Pueblo).

Pero Pueblo Dominicano ¡Yo no abuso del Poder! ¡Yo no hago fuerza! ¡Yo lo que quiero es salvar el País!

Al oír esto el pueblo y la Representación Nacional volvieron a vitorearlo gritando: Viva el Presidente Santana!

En este momento se retiró el Señor Arzobispo, acompañado de la Comisión que había ido antes a buscarlo, aunque la rehusaba.

General Santana: El Clero no debe tener ninguna participación en los asuntos del Estado. Ahí está la primera nación del mundo, la Francia, que va a la vanguardia de la civilización, ¿Y que es allí el Clero? ¿Cuántas penas no tiene allí el Sacerdote que sube al púlpito y se mezcla en los negocios políticos? ¿Y entre nosotros, por qué han de excederse en sus facultades los sacerdotes?

Vosotros sabéis los abusos que han cometido en las provincias del Seybo, -de donde era oriundo el General Santana- reduciendo a prisión a algunos de nuestros conciudadanos, así como en la del Cibao, poniéndola en peligro de formar una secta aparte; y mucho más por la excomunión de que tenéis tantas noticias como yo”.>> Hasta aquí la cita.

Como vemos, todavía hoy siguen vivos los “arzobispo Portes” interviniendo en los procesos democráticos de nuestra patria: en al Junta Central Electoral, en la política, ofertando votos católicos y doblegando al Estado, conspirando contra los principios democráticos y laicos, contra la Constitución del 1963 y los “JUAN BOSCH” que no les aguantan sus intromisiones, complotando contra la laicidad del Estado, contra el Presupuesto Nacional, creando privilegios, contra el principio de igualdad que consagra la Constitución dominicana, contra sus odiadas y marginadas mujeres, inmiscuyéndose en sus vidas privadas, creando sus listas negras “opudeistas” con nombres de diputados y senadores políticos independientes que no obedecen a las líneas doctrinales de su Iglesia…se mantuvieron treinta largos años apoyando los robos y los crímenes de Trujillo y solo uno en contra, solo un año de oposición fue suficiente para que se proclamaran descaradamente como antitrujillista.

Pero estos episodios reveladores como los de Santana son callados por nuestros medios y lo peor, por nuestros historiadores “evangelizados”… ¡Que vergüenza!…El tema clerical y el origen masónico de nuestra independencia se ha convertido en un tema tabú y, para no realzarlo, la fiesta del bicentenario del nacimiento de Duarte se ha puesto en manos de un Lutero que por demás, se manifiesta fundamentalista y retrógrado, todavía enemigo del pensamiento masón independentista y liberal que proclamó Juan Pablo Duarte.

El tema sobre la lucha de los independentistas laicos masones y trinitarios contra la Iglesia anexionista y monárquica de los Estados Papales será desterrado de la agenda patria del bicentenario que hoy celebramos, la fiesta será dirigida por una comisión manipulada por una Iglesia que busca imponer a los dominicanos su visión del mundo, su versión interesada de la historia dominicana, la que nos ha hecho creer que la Iglesia Católica es el símbolo de la dominicanidad, cuando fue precisamente todo lo contrario, porque, no solo traicionaron a Duarte , sino que , como lo reveló Santana conspiraron contra la estabilidad del Estado y otras cosas que, por ser tan vergonzantes, no se atrevió a revelar aquel general de los ejércitos dominicanos.

Referencias:

http://www.acento.com.do/index.php/blog/3660/78/Traicion-de-la-Iglesia-a-Duarte-El-secreto-mejor-guardado.html

http://www.acento.com.do/index.php/blog/3486/78/Causas-y-consecuencias-de-la-traicion-de-la-Iglesia-a-Juan-Pablo-Duarte-1.html

http://www.hoy.com.do/el-pais/2010/11/6/349171/print-no-pics

http://www.acento.com.do/index.php/blog/3236/78/Ironia-de-la-Carta-Pastoral-de-enero-2012.html

http://www.acento.com.do/index.php/blog/3392/78/Aportes-de-la-Iglesia-a-la-Independencia-dominicana-Un-wikileak-de-la-historia.html